Protocolo diagnóstico microbiológico

El diagnóstico es la base de cualquier medida de control y prevención de las enfermedades infecciosas. Un diagnóstico erróneo puede conducir a tratamientos equivocados cuyas consecuencias pueden ser graves, provocando alteraciones en la microbiota del animal, además de incurrir en un gasto inútil. La presencia de infecciones mixtas es un fenómeno frecuente que puede condicionar e incluso llegar a anular la eficacia del tratamiento. Por ello, ante la presentación de cualquier proceso digestivo en una granja, es importante partir de una buena anamnesis que permita orientar el diagnóstico, teniendo en cuenta la edad de los animales afectados y los principales patógenos que se aíslan en cada una de las fases productivas. El diagnóstico laboratorial es una herramienta complementaria a un estudio previo que oriente el análisis, siendo fundamental el conocimiento de lo que sucede en la explotación y que esta información se transmita al laboratorio. En cuanto a la recogida y envío de las muestras:

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– Fecha de la toma de muestra:

– Datos de contacto:

  •  Nombre de la Empresa:
  •  Nombre de la Granja, Localidad y Provincia:
  • Nombre de la persona que realiza la recogida:
  •  Identificación de la Nave de recogida de muestra:
  •  Nombre o número de la muestra:

– Origen de la muestra:
– Tipo de muestra:
– Historia clínica del animal/explotación:
– Descripción del problema actual:
– Hallazgos a la necropsia (en caso de que se haya efectuado):
– Tratamientos:
– Sospecha clínica:
– Solicitud de análisis:

La muestras:

1. Deben estar correctamente identificadas

2. Deben estar recogidas en animales no tratados (afecta muy negativamente a la sensibilidad de las técnicas de aislamiento)

3. Deben ser representativas

4. Deben recogerse en fase inicial de la enfermedad

5. Deben ser frescas y en cantidad suficiente

6. Las muestras de sangre, orina, saliva, leche o líquido cefalorraquídeo se deben de tomar de forma aséptica para su cultivo.

7. El envío debe ser urgente y refrigerado

8. Deberá ir acompañado de un historial clínico de la granja y la información básica de esta, para así ayudar a la orientación del diagnóstico.

9. Las muestras deberán enviarse a la siguiente dirección: Edifici V, Travessera dels Turons, 08193 Cerdanyola del Vallès, Barcelona. A la atención de la doctora María Ángeles Calvo Torras.

Dopharma Iberia cubrirá los gastos de un cultivo bacteriológico, de un antibiograma y/o la determinación de la CMI (concentración mínima inhibitoria).

Para efectuar el antibiograma y la CMI se usarán los siguientes antibióticos:
– Amoxicilina
– Doxiciclina
– Fenoximetilpenicilina
– Tilmicosina
– Florfenicol
– Trimetoprim-sulfa

¿Qué es la CMI?

La CMI, o concentración mínima inhibitoria, es la concentración más baja (en μg/ml) de un antibiótico que inhibe el crecimiento de una determinada cepa bacteriana. Esta información ayuda a determinar qué clase de antibiótico es más eficaz, y puede conducir a la elección adecuada de un antibiótico, lo que aumentará las probabilidades de éxito del tratamiento y ayudará en la lucha para frenar la resistencia a los antibióticos.

¿Cómo se informa la CMI?

Al lado de cada antibiótico se indica la interpretación de la sensibilidad: S (sensible), I (intermedia) o R (resistente), seguido de la CMI en μg/ml. “Sensible” significa que el crecimiento del microorganismo está inhibido a la concentración sérica del fármaco que se alcanza utilizando la dosis habitual; «intermedia» significa que el crecimiento del microorganismo está inhibido solamente a la dosis máxima recomendada y «resistente» significa que el microorganismo es resistente a los niveles séricos del fármaco que se alcanzan normalmente. Estas normas de interpretación las ha establecido el Clinical and Laboratory Standards Institute (CLSI).